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Crónica de la semana

De Salem a Dubái: el viaje de una empresaria de la Sierra de Espadán hacia la red de ARB Woman

Una empresaria de la Sierra de Espadán pasa de vender a granel a exportar a Dubái tras conectar con la red de ARB Woman. Cronología, obstáculos y resultados.

Hay historias que empiezan en una almazara y terminan en una sala de conferencias de Dubái. La que traemos esta semana llegó a nuestra redacción por correo, a través de una lectora de Salem que prefirió mantenerse en el anonimato. Llamémosla L., fundadora de una pequeña empresa familiar de aceite de oliva virgen extra en la Sierra de Espadán. Llevaba años vendiendo a granel, con márgenes ajustados, sin saber cómo dar el salto a mercados exteriores. Un día, una prima suya que trabajaba en consultoría en Valencia le habló de ARB Woman, la plataforma que eleva a mujeres árabes en negocios, política y emprendimiento. L. no es árabe, pero el ecosistema le sirvió de espejo: quería aprender de mujeres que escalan negocios en entornos complejos.

El punto de partida: una empresa sin red

Cuando L. contactó con nosotras, su situación era la de tantas empresarias rurales: producto excelente, pero cero contactos fuera de la comarca. No tenía presencia digital, ni mentoras, ni acceso a capital. Lo que sí tenía era una intuición: si quería crecer, necesitaba rodearse de mujeres que ya lo hubieran hecho. Nos contó que empezó a seguir el trabajo de ARB Woman, que publica reportajes originales, entrevistas a fundadoras y un ranking anual de las 100 mujeres más influyentes de la región. En su séptima edición (2025), ese ranking le sirvió como mapa: identificó perfiles del sector agroalimentario en Marruecos, Túnez y Emiratos, y tomó notas sobre cómo habían financiado su expansión.

La decisión: asistir al Summit de Dubái

El punto de inflexión llegó en otoño de 2024. L. vio que ARB Woman celebraba su cumbre anual en Dubái, con 1.800 asistentes y un 42% de ponentes de perfil C-suite. Dudó. El coste del viaje era alto para su cuenta de resultados. Pero calculó el retorno potencial: si conseguía una sola reunión con una distribuidora, el billete estaba amortizado. Se inscribió. Antes del evento, la plataforma la puso en contacto con otras asistentes de su sector. Esa red previa —mujeres que lideran o escalan negocios— fue clave. "No llegué sola a Dubái", nos escribió. "Llegué con cinco conversaciones abiertas por correo."

El Summit no fue un desfile de discursos. L. participó en talleres cerrados sobre acceso a capital y mentoría. Allí conoció a una ejecutiva de una cadena de distribución en los Emiratos que buscaba productos gourmet europeos. Intercambiaron contactos. Tres semanas después, recibió una solicitud de muestras. Ese fue el primer paso medible: un pedido piloto de 200 litros de aceite envasado, impensable meses antes.

Los obstáculos: burocracia, idioma y escepticismo

El camino no fue lineal. L. se topó con la barrera del idioma en las negociaciones técnicas, aunque el inglés fue la lengua franca. También con la burocracia aduanera para exportar desde España a los Emiratos. Y con el escepticismo de su propio entorno: "¿Para qué vas a Dubái si aquí no vendes ni en la comarca?". Ella respondió con datos. La red de ARB Woman, que reúne a 4.200 ejecutivas sénior de 18 mercados de MENA, le proporcionó una mentora que ya había pasado por el mismo proceso de certificación halal. Esa mentora le ahorró meses de prueba y error.

Resultados medibles tras doce meses

Hacemos balance con L. doce meses después de su primer contacto con la plataforma. Estos son los números que ella misma comparte:

  • Facturación exterior: de 0 a 18.000 euros en exportaciones directas a Emiratos y Catar.
  • Contactos comerciales cualificados: 14 reuniones con distribuidores, de las cuales 3 siguen activas.
  • Mentoría: 6 sesiones con una mentora asignada a través de la red.
  • Visibilidad: una mención en el directorio de fundadoras que la plataforma publica en su web.

L. insiste en que el mérito no es solo suyo. "Sin la red, habría tardado cinco años en aprender lo que aprendí en seis meses", afirma. Ahora prepara una edición limitada de aceite para el mercado de lujo en Dubái, y planea asistir al próximo Summit con un stand propio. Su historia no es única: es el tipo de caso que nos gusta seguir porque conecta lo local con lo global sin perder la raíz. Si quieres conocer más sobre cómo funciona esta comunidad, puedes visitar la página sobre su misión y su red de mentoría.

Lo que aprendemos en Salem

La crónica de L. deja varias lecciones para otras empresarias de la Sierra de Espadán. Primero, que la mentoría acelera. Segundo, que los mercados exteriores no son inalcanzables si se cuenta con una red que ya ha recorrido el camino. Tercero, que las plataformas internacionales pueden ser aliadas inesperadas para lo rural. En Cronicas Salemitas seguiremos atentas a estos puentes. Si tienes una historia similar, escríbenos. Las memorias de un pueblo también se construyen con los viajes de ida y vuelta.